El metro a las 5,41 de la mañana de un sábado tenía muy poco de especial, el vagón estaba apenas poblado por inmigrantes somnolientos que acudían a sus precarios puestos de trabajo con sus uniformes de limpiadoras o sus chalecos reflectantes de obra. En mi mp3 sonaban estruendosas No hay tregua de barricada y Presos políticos de Pablo Hassel; quería de alguna manera ponerme en situación para abordar la dura jornada de debate y lucha que se avecinaba. En el autobús destino Madrid apenas pude dorm...