La palabra de moda. Los días posteriores a la huelga general, las noticias en los medios de persuasión, otros medios de comunicación, hacían referencia a los disturbios ocurridos durante la manifestación en Barcelona con pomposos titulares y crónicas cargadas de juicios de opinión, demagogia y simplismo. Tanto en los periódicos, como en las radios y los programas de televisión, la palabra “antisistema” no sólo se convirtió en la protagonista del día, sino que, además, ya le ha ganado definitivamente la batalla al término “antiglobalización” en la pugna por establecerse como la palabra que representa y define lo peligroso, lo intolerable y lo inaceptable. Los antisistema se han erigido como amenaza invisible “la amenaza fantasma”, la intimidación personificada… ese grupúsculo de jóvenes violentos, de okupas hijos de papá o de simples delicuentes que se dedican a incendiarlo todo y herir a las personas indefensas, que aprovechan las grandes manifestaciones organizadas con fines legítimos, es decir, lo tolerable según los mass media, como es protestar contra la reforma laboral o en contra de la globalización económica, para adueñarse de las calles y hacer de ellas un escenario lo más cercano posible al infierno, al apocalipsis, a la hecatombe. Desde los más ultraconservadores como “el mundo”, el “abc” o intereconomía” hasta los progres como “el país” o “el periódico de catalunya” o “la sexta”, ser antisistema representa ser poco menos que el mismísimo diablo.
Parecidos razonables. Esos días posteriores a la huelga, una vocecilla interna comenzó a darme algunas pistas y señales de que, aquello que parecía nuevo no era sólo una revisión de los “antiglobalizadores”, iba más allá, más atrás en el tiempo, me remontó al año 1789 ¿o acaso no eran antisistema los “sans culotte” que asaltaron la Bastilla durante la Revolución francesa que significó el final del absolutismo y el inicio de una primitiva democracia? y qué decir del famoso “mayo del 68”¿no eran antisistema los estudiantes, sindicalistas, periodistas y futuros líderes políticos que ahora se jactan de haber participado en aquellas revueltas demandando derechos y justicia social?
Sentía que la verdad, la Historia, los datos estaban ahí, delante de mis narices ¿por donde comenzar a buscar…? Claro! ¡la wikipedia! ¡Allí está todo! ¿qué dirá de la palabra antisistema?
La expresión movimiento antisistema es una invención de los medios de comunicación que reflejan toda aquella posición disidente y subversiva ante el sistema actual imperante, juntando bajo un mismo nombre una gran variedad de grupos.
“Sistema actual imperante”, prestemos atención a estas palabras, hoy día ese sistema es una democracia de mínimos auspiciada por un capitalismo agresivo y global, o eso pensamos unos pocos. Un sistema imperante que no nos gusta, que aborrecemos, por eso somos antisistema, por eso ahora nos llaman antisistema los que, hace unos pocos años también lo eran. Ahora jugaremos al juego de los ¡¡¡parecidos razonables!!! Lee el siguiente fragmento, extraído de un libro de memorias, en el que se detalla una desafortunada experiencia en los calabozos de la comisaría de la Via Laietana de Barcelona:
“¿Maltratos? ¿Tengo que decir que fui víctima de maltratos? La palabra entonces queda muy corta. La palabra realmente adecuada es tortura. Me dieron una paliza muy fuerte y profesional. Bofetadas en la cara, una detrás de otra. Puñetazos en lugares no visibles para no dejar señal. Sólo una vez a uno de los agentes se le escapó la mano y me abrió una ceja. Un compañero le dijo que fuera con cuidado”
A quien crees que pertenecen dichas declaraciones?
- a) Ernesto Che Guevara
- b) Una okupa cualquiera
- c) Jordi Pujol i Soley
Aunque parezca mentira, estas declaraciones acusando a la policía de torturas las realizó el que fuera president de la Generalitat por más de 20 años. Pero no nos quedemos aquí y sigamos jugando. Ahora intenta atribuir esta pequeña reseña bibliográfica al personaje que creas oportuno:
Nacida en Mollet del Vallès el mes de noviembre de 1954 en una familia campesina de larga tradición republicana y de lucha antifranquista […]. Tiene dos hijas. Militó en la clandestinidad a los 16 años.
- a) Laura Riera
- b) Dolores Ibarruri
- c) Montserrat Tura
La respuesta correcta vuelve a ser “c”, la actual consellera de justicia a los 16 años parece que se divertía jugando a las batallitas antifranquistas. Esto le viene de familia, dado que su tio, Jordi Soler Tura, uno de los padres de la constitución, tuvo que estar exiliado durante varios años por su militancia en partidos comunistas, toda una declaración de principios antisistémicos en la época.
Estos son algunos ejemplos de un movimiento subversivo muy amplio en España en aquel entonces y del cual muchas personalidades políticas, periodísticas, artísticas, etc… y también gente corriente, se sienten orgullosos de haber pertenecido y/o contribuido, exhibiéndolo en su currículum personal e ideológico y manifestándolo públicamente siempre que se les presenta la ocasión con la cabeza alta, el pecho hinchado y la boca llena.
Eran numerosos, si le concedemos veracidad al manido “yo también estuve allí”, y bien organizados como demuestran sus pequeñas pero audaces victorias durante la dictadura, pero desgraciadamente no fueron suficientes y hubo que esperar la muerte del dictador, conocido por muchos como el enano cabrón, para poner fin a una SALVAJE Y ASESINA dictadura que se prolongó por más de 40 años. Otra pregunta me salta a la cara arañándome los ojos ¿cómo fue posible que este régimen, tan denostado interna como internacionalmente, no sucumbiese ante un clamor popular que reclamaba libertad? Debido a mi insultante juventud no pude presenciar los hechos, pero analizando fríamente la situación y dando por supuesto que las fuerzas y cuerpos de seguridad del Estado no podrían nunca contener a un porcentaje de población civil claramente superior sólo se me ocurre una cosa: la mayor parte de la población de la España franquista era favorable a la dictadura, si, si, a la asesina y salvaje dictadura, o lo que es lo mismo al sistema imperante de la época. Si queremos edulcorar un poco este análisis, ciertamente generalista, o dotarle de una leve pormenorización, podemos añadir que, dentro de la gran masa social durmiente, también había numerosos grupos de población que vivían con miedo a ser represaliados si denunciaban o rechazaban la situación reinante o que simplemente el franquismo no les producía ni frío ni calor, que ya vivían bien así vaya. Convendréis conmigo en que el panorama no mejora visiblemente.
¿Quiere decir esto que los que hoy queman contenedores o lanzan piedras a la policía de aquí unos años serán los hombres y mujeres que nos gobiernen?
Es posible, si echamos un vistazo a “de dónde venimos”, de momento lo que sería deseable en nombre del decoro y del pudor, es que muchos de los políticos, periodistas y líderes de opinión que desde sus aclimatadas y lujosas casas, sus prestigiosos bufets y sus cómodos butacones no carguen demasiado las tintas contra los que no han renunciado, todavía, a un mundo mejor.
Fuente: Programa Mirlo Julius (Los lunes de 20:00 a 22:00 en el 103.9 de la FM)







1 Comentario en “Sobre los antisistema By Mirlo Julius”