Hola yonkis de Internet. Me dirijo a vosotros una vez más para plantear un asunto que me llama la atención de un tiempo a esta parte, relacionado con el mundo de la creatividad publicitaria. Y parafraseando a Marianico ‘El Corto’ en “Una de zombis”, lo haremos comenzando por el principio, siguiendo por el medio y terminando por el final. Que se entienda, sin mierdas de flashbacks ni estructuras narrativas complejas.
La raíz etimológica de la palabra publicidad viene del latín “Publicus, -a, -um” , que significa “perteneciente a todo el mundo”. Es decir, etimológicamente, la publicidad se refiere a la captación de un mensaje que pretende hacer algo público, es decir, acercarlo a la mayoría de estratos sociales posibles.
Hasta aquí, todo comprendido, si bien es cierto que el negocio publicitario no se basa en los aspectos etimológicos del término, sino en sus aspectos funcionales. La segmentación de los públicos en función de los modelos de negocio y los bienes y servicios ofertados es una realidad tangible en el sistema capitalismo postproductivo, basado en el consumo continuado, con un alto índice de rotación de los productos. LEER TODO EL ARTICULO >>

Aún resacosos de las pasadas elecciones en Catalunya (las cuales supuestamente han acontecido un giro que, como de costumbre, ciudadanos de a pie no notaremos), y una vez pasadas las inminentes elecciones municipales de mayo, dudosamente podremos darnos un respiro en lo que a avasallamiento marketiniano-electoralista se refiere, pues se nos avecinan las elecciones generales para el próximo 2012 en las que iluminados con delirios de salvadores se prestan a ser guías de su pueblo, cometido para el cual no escatimarán en lo que a métodos de captación de votos se refiere, si bien, además, tenemos la impresión y certeza de que dichos partidos políticos basan su oficio exclusivamente en hacer campaña permanente. Para ello, no contentos con acaparar los medios de comunicación, se encargarán de volvernos a llenar los buzones de panfletos y las calles y el mobiliario urbano con sus mejores fotos, entre otros recursos. Todo ello financiado por el ciudadano, sin que a éste se le haya preguntado. El mismo que debe encargarse de desechar en su correspondiente contenedor de reciclaje (últimamente éstos en misteriosa extinción en muchas localidades de Badalona) los panfletos que no ha solicitado en su buzón, como también respetar carteles y opis que contaminan las calles en campañas y precampañas, independientemente de que exista si quiera empatía, y evidenciando el espectáculo que el derroche electoral supone.
Pues bien no voy a empezar explicando el típico “rollo” que todos conocemos del nacimiento del hip hop en los barrios más desfavorecidos de las grandes urbes norteamericanas, de la gente más humilde y en algunos casos marginal, supongo que eso está claro y lo voy a dar por hecho. Lo que no está tan claro, y menos viendo como está cambiando el panorama estatal de rap, es que significa dicho “rollo” o que función debe cumplir bajo este punto de vista nuestra cultura en la sociedad. De ninguna forma podemos obviar que el hip hop es un estallido de rebeldía artística de las clases oprimidas, ni tampoco las connotaciones político-sociales que ello conlleva, 

El 10 de diciembre de 2009 conocí a Los Chikos del Maíz en persona cuando fuimos (un@s compañer@s de Fauna Nocturna y yo) a grabarles en l’Espai Jove La Fontana en un 





