El otro día, el 24 de diciembre, daba mi habitual paseo nocturno, por el barrio, de camino al parque con mis dos perras, en dicho trayecto, que no siempre es el mismo, a veces paso por una calle en la cual hay varias sucursales bancarias con sus respectivos cajeros, a lo largo de este último año he ido viendo, noche tras noche, como dichos cajeros eran, cada vez más, utilizados a modo de dormitorio improvisado por personas sin hogar o vagabundos, que no son lo mismo (Vagabundo se utiliza erróneamente para definir a personas sin hogar).

He visto a Ebenezer Scrooge durmiendo en un cajero y los tres fantasmas navideños que pasaron por allí fueron a sacar dinero.
De alguna manera este hecho ha pasado inadvertido por la ciudadanía (igual que otras muchas cosas), o quizás a ésta no interesa prestar atención a dicha advertencia, sea cual fuere la razón lo cierto es que mientras caminaba hacia el parque, como dije, me encontré unas imágenes que difícilmente olvidaré, familias al completo (abuelos, tíos, primos, sobrinos, etc.) despidiéndose en los portales o desde las ventanas, con muchas sonrisas y más regalos, villancicos sonaban de fondo, luces navideñas iluminaban la tierna escena, todo parecía perfecto a simple vista… pero como cada noche que salgo a pasear con mis dos amigas los cajeros de esa calle estaban, como siempre, ocupados por sus “inquilinos nocturnos habituales”, aunque eso no parecía importar mucho a las felices familias seudo católicas, es más creo que hasta les molestaba la presencia de pobreza dentro de sus límites visuales, ya que ésta devalúa la falsa idea de felicidad global que intentan creerse a toda costa, y no creáis que ningun@ de es@s “altruistas” se le ocurrió siquiera ofrecer, no digamos una cama sería mucho pedir, digamos los restos de su suculenta cena navideña a alguna de esas personas, que con toda seguridad no habían cenado. No, por mucho que prediquen nunca lo harán con el ejemplo, y aunque me lo hayan dicho cuando niño aún no me he olvidado de esta frase, es más ha estado muy presente en muchos de los hechos acaecidos en mi vida:
L@s que menos tienen son l@s que más dan.”
Me siento avergonzado de la sociedad en la que vivo, sin duda, no soy el único, eso ya es un mínimo consuelo.
Serán felices fiestas para hipócritas e insolidari@s, no lo son para much@s, entre ell@s yo.
Segregación económica, significa que las personas con más altos recursos residan en las zonas ecológicamente mejores de la ciudad, mientras que otr@s duermen en los cajeros sus sucursales.






